A UN MES DEL PLEBISCITO CONSTITUCIONAL, LA OPCIÓN RECHAZO YA GANÓ

A UN MES DEL PLEBISCITO CONSTITUCIONAL, LA OPCIÓN RECHAZO YA GANÓ

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A UN MES DEL PLEBISCITO CONSTITUCIONAL, LA OPCIÓN RECHAZO YA GANÓ

Después de todo el circo que ha significado el proceso de redacción de la propuesta constitucional (convención constitucional) y ya iniciada la campaña política constitucional rumbo al plebiscito del 4 de septiembre, se había levantado dos opciones Apruebo y Rechazo.Sin embargo, tanto la forma como muchos de los contenidos de la propuesta constitucional no sólo ha hecho que la opción Rechazo esté a la delantera según las encuestas sino que la opción Apruebo, sus fuerzas, se han dividido incansablemente entre aquellos que buscan reformar el texto una vez que se haya realizado dicho plebiscito.

La posibilidad que gane la opción Rechazo, en su mayoría una opción de derechas, los progresistas del Apruebo han llegado a un acuerdo previo al plebiscito, acuerdo que señala qué aspectos de la propuesta constitucional se deba reformar una vez que se realice el plebiscito sin importar qué opción triunfe el 4 de septiembre. En pocas palabras reconocen que el texto es defectuoso y también desde esa excusa tratan de cortar, podar los aspectos que a los sectores empresariales y conservadores más les acomoda.

Con la firma de este acuerdo previo, concurrir a votar el 4 de septiembre se vuelve completa y totalmente irrelevante, inútil por cuanto será la clase política y no el pueblo desde el ejercicio de la soberanía de los pueblos, la que zanjará los contenidos de la nueva constitución, es decir, el año en el cual sesionó la convención constitucional y los acuerdos a los cuales llegó fue irrelevante. Mejor hubiese sido que la clase política desde un principio, y entre cuatro paredes, redactara la propuesta constitucional y no someter al conjunto del pueblo a una caricatura de asamblea constituyente a sabiendas que al final de cuentas sería el poder representado por la clase política la que iba zanjar las formas, contenidos y tiempos constitucional y no el pueblo.

Este es el más patente fracaso de la política de la nueva socialdemocracia representante tanto en la nueva constitución como en el gobierno de Boric ya que se ha mostrado como incapaz y traidora ante las esperanzas y de mandas de los pueblos y de los trabajadores. Ha quedado al descubierto lo que hemos estado diciendo desde los artículos anteriores en cuanto el progresismo en todas partes se dedica a defender los intereses de la clase dominante, de los ricos, del gran capital utilizando para ello un discurso atractivo de “izquierdas” donde la inclusión y la diversidad actúan como conceptos nodales, centrales ocultando la realidad de la lucha de clases.

Pero el fracaso no ha sido solamente de los progresistas en el gobierno y en el parlamento sino también para aquellos ilusos que desde fuera del parlamento burgués decidieron abandonar posiciones “revolucionarias” para abrazar la opción oportunista-reformista e intentar desde todos los medios en el interior del Estado oligárquico llamando a votar por el apruebo ayudando así a domesticar al movimiento social que venía del estallido social. Tal es el caso del MIR (socialdemócrata) que ha llamado a votar por una “Apruebo crítico” (¿qué es eso?), del Partido Comunista (Acción Proletaria) y sus organismos que ha llamado a votar por un “Apruebo sin Ilusiones” (¿quéeee?), otros que llaman a votar por un “Apruebo para seguir luchando”, etc.

La soberanía, aquello que se decía durante el estallido social en cuanto a que “la soberanía radica en el pueblo” y “el soberano es el pueblo”, etc. quedó en la basura tan pronto como el movimiento social se doblegó ante la clase política, se sometió a la salida que el parlamentarismo impuso, cuando se disolvieron las asambleas comunales/territoriales nacidas desde la lucha y cuando ese mismo movimiento social permitió que lo sedujeran con el electoralismo y los acuerdos como transformaciones desde arriba (Estado) y desde adentro de la institucionalidad. Grave error de parte del amplio movimiento social. Ante esto resuena aquello de “la clase obrera sólo puede confiar en la clase obrera misma” o “los movimientos sociales sólo deben confiar en los movimientos sociales mismos”.

¿Qué sentido tiene ahora ir a votar? ¡Ninguna! Todo ya está acordado. Todo está pactado sin la concurrencia del pueblo. Todo está acordado sin que el pueblo se haya expresado. De nada sirve. Ir a votar será sólo validar un acuerdo oscuro, opaco, traidor, como han sido siempre ese tipo de acuerdos y de política. Nuevamente, queda al descubierto que la participación del pueblo ante los intereses del poder es irrelevante y actúa, el pueblo, con una mera comparsa, un agregado, como algo folclórico, como acompañante pero secundario si es que secundario quizás como algo inexistente. Es recordarnos aquella máxima: “Usted vota y otros deciden”.

Esta salida pactada nunca fue la salida óptima para los intereses populares como tampoco lo fue la transición pactada durante la dictadura como tampoco lo fue el acuerdo nacional por la paz de noviembre del 2019 y este sigue ese mismo camino gatopardista. Es tiempo de despertar y recuperar la autonomía e independencia, construir desde abajo para los de abajo, construir hacia arriba con la clara intención de desbancar a los que están en el poder. Ya es suficiente. Ya hemos tenido demasiados circos, payasos de todos los colores y nuestras miserias siguen estando presente sin solución y cada vez más profundas. Es tiempo de rebelarse, alzarse, sublevarse, insurreccionarse, revolucionarse ante tanta injusticia y abuso, ante tanta explotación y miseria. Romper nuestras cadenas es nuestro deber. Dejar nuestra esclavitud atrás es nuestro objetivo.

 

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